*¿ COMO FUNCIONA LA RECETA DIFERIDA QUE IMPLANTARA SANIDAD PARA LA ANTIBIÓTICO? "MUCHAS VECES NO ESTÁ CLARO EL ORIGEN DE LOS SINTOMAS " LA VOZ DE LA SALUD
La medida busca reducir el impacto de la resistencia bacteriana, un problema de salud pública que causa cerca de 5.000 muertes en España cada año
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) implantará un nuevo sistema para la prescripción diferida de antibióticos en las diferentes comunidades autónomas. La medida, que consiste en la posibilidad de emitir una receta que se active, por ejemplo, 24 o 48 horas después de la consulta con el paciente, busca reducir la utilización de este tipo de fármacos cuando el cuadro no inicial no permita confirmar completamente la infección bacteriana. «Principalmente está indicada en infecciones respiratorias agudas del tracto superior», explica a La Voz Reyes Castillo, coordinadora adjunta de Salud Humana del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), iniciativa coordinada desde la Aemps.Objetivo de este sistema, que forma parte del PRAN, es incidir sobre la resistencia bacteriana, en palabras de Castillo, «un problema de salud pública que está emergiendo y hace que los antibióticos sean cada vez menos eficaces». Esta resistencia causa alrededor de 5.000 muertes anuales en España y más de 35.000 en toda Europa.
En este contexto, la receta diferida es, junto con otras estrategias, como el uso prudente o la prescripción conforme a guías, una herramienta que permitirá reducir el uso inadecuado de estos medicamentos. La competencia para implantar esta medida, marcada como una prioridad para el PRAN, está en manos de las comunidades autónomas, con casos como el de Valencia, que fue pionera en el uso de esta estrategia.
Actualmente, se calcula que entre un 30 y un 50 % de los antibióticos se prescriben de manera inadecuada en los países desarrollados. El uso de estos fármacos para el tratamiento de infecciones del sistema respiratorio superior es el más habitual, si bien la mayoría de estas enfermedades son de tipo viral, por lo que no se eliminan con antibióticos.
Cómo funciona la receta diferida
Cuando un paciente acude a consulta por una infección, el médico normalmente realiza una exploración y una serie de preguntas para comprobar si la enfermedad de origen bacteriano. De ser así, se debe prescribir una pauta de antibióticos para tratar la infección. Si, por el contrario, se trata de un virus, los antibióticos no tienen cabida dentro del tratamiento. «Pero muchas veces, los médicos consideran que no está claro el origen de los síntomas. Con esta estrategia, podrán darte una prescripción diferida para, por ejemplo, 48 horas más tarde. Y si tus síntomas empeoran en esas 48 horas, podrás ir a la farmacia y tener la prescripción», detalla Castillo. La receta no estará activa hasta que se cumpla ese plazo.
De esta manera, se consiguen dos objetivos. Por un lado, se evita una administración inadecuada del fármaco, lo que limita el riesgo de generar resistencia bacteriana. Y, por otro lado, se evita que el paciente tenga que volver a acudir a consulta en caso de que su cuadro empeore en las horas siguientes, algo que puede ocurrir cuando se recibe atención médica en la etapa de inicio de una infección. «En un informe que publicamos en el 2025 se vio que hay evidencia de la efectividad de esta medida y que, sobre todo, no hay impacto negativo en el paciente, que es lo más importante», asegura la experta de la Aemps.
En el 2024, el PRAN encargó a la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS (RedETS) la elaboración de un informe para medir la eficacia y seguridad de este sistema. La revisión sistemática de 12 ensayos clínicos aleatorizados y datos de 3.750 pacientes concluyó que reduce la receta diferida significativamente el uso de antibióticos en comparación con la prescripción inmediata. Asimismo, se comprobó que, si bien el dolor y las molestias pueden ser ligeramente mayores a corto plazo con la prescripción diferida, la duración de los síntomas es similar en ambos casos.
De todos modos, Castillo remarca que la prescripción diferida es en todos los casos opcional, ya que en última instancia será el facultativo quien decida en qué caso está indicada ya de inicio una pauta con antibióticos y cuándo, por el contrario, es mejor esperar para ver cómo evoluciona el cuadro. Cuando se trata de una infección vírica, la condición del paciente no suele empeorar en un plazo de dos o tres días, sino que tiende a mantenerse estable o mejorar. En cambio, si está causada por una bacteria, los síntomas aparecen típicamente de manera más repentina, localizada, con mayor dolor y un estado febril persistente, con temperaturas más altas.
En las enfermedades de las vías respiratorias, lo más común es encontrar síntomas como congestión nasal, tos, dolor de garganta o malestar general. Estos suelen ser resultado de una infección por virus, como los del resfriado o la gripe. En el caso de las bacterianas, como la amigdalitis estreptocócica, el dolor localizado en la garganta, la dificultad para tragar y la inflamación de los ganglios son síntomas más frecuentes, así como la aparición de secreciones de color amarillo en la zona de las amígdalas. Son estas últimas las que deben tratarse con antibióticos como la amoxicilina. «Como pacientes, tenemos que saber que a veces existe la incertidumbre diagnóstica y en la evaluación clínica puede haber dudas. En estos casos, si la enfermedad es vírica, un antibiótico no va a hacer nada. De manera que es preferible esperar un poco», resume Castillo.
Medidas complementarias
Además de la prescripción diferida, el PRAN desarrolla diferentes iniciativas en la misma línea, con el fin de reducir el uso de antibióticos. Una de estas medidas ha sido el reciente cambio de formato en las presentaciones de antibióticos en cajas. El número de pastillas se ajusta cada vez más a modelos de pautas breves para evitar un consumo excesivo del fármaco.
«La evidencia va cambiando y ahora mismo la recomendación se apoya en pautas cortas. Por esta razón, se ha decidido eliminar determinados formatos de un tamaño mayor, con el objetivo de evitar que haya sobrantes en casa, que haya excedentes de medicación que faciliten la automedicación», apunta Castillo.

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