

Un mapa sonoro del barrio más emblemático de Granada. Es el
proyecto que un profesor del Instituto de Educación Secundaria Albayzín
ha puesto en marcha este curso para demostrar, con sus grabaciones que
"Granada suena así". Juan Antonio Rodríguez Pretel es docente del Ciclo
Formativo de Grado Superior de Sonido de este centro. "Pensé en la
posibilidad de grabar sonidos ambientales", una labor a la que se
dedican empresas del sector del audiovisual para 'vestir' de con
sonoridad las escenas.
Pisadas, el borboteo del agua, alguien que canta, pisadas que se
escuchan en las callejuelas... "A nivel sonoro, el Albaicín es muy
particular", señala el docente, que distribuyó a sus alumnos en grupos
de cuatro y les asignó doce calles por grupo. En total, gracias a su
proyecto docente, han elaborado el mapa sonoro de unas 45 calles
albaicineras, que se pueden escuchar en la página web
sonidosdelalbayzin.jimdo.com.
Cada calle tiene su corte, breves -todos rondan los dos minutos- y
supone un recorrido auditivo por la placeta de las Minas, la calle
Alberzana, la plaza Aliatar, el callejón Mataderillo o el visitadísimo
Mirador de San Nicolás, entre otras.
"Es el sonido del barrio, sin manipulaciones ni artificios",
señala Rodríguez Pretel, que prevé mantener esta actividad dentro de la
asignatura Sonidos para Audiovisuales los próximos cursos, con el fin de
que "en tres o cuatro años tengamos todo el Albaicín".
Rodríguez Pretel reconoce que al principio a los alumnos les
resultó "extraña" la grabación de las calles. "Les transmití que
captaran la esencia del barrio, su gente, los pájaros...", ya que la
intención era "plasmar de forma natural" la singularidad de la zona. Una
particularidad es la baja densidad del tráfico rodado; otra, el sonido
de las suelas de los zapatos contra la calzada de piedras; una más, la
presencia del agua. "En la grabación se escucha a la gente cantando",
algo que, señala el docente, no se dé en ciudades como Madrid o
Barcelona, ni tampoco en otras calles granadinas, como Camino de Ronda o
Arabial que, a nivel sonoro, Rodríguez Pretel compara con cualquier
calle de cualquier ciudad.
Para llevar a cabo el proyecto se utilizaron dos micrófonos de
condensador y una grabadora portátil y el fruto de ese trabajo está a
disposición de quien quiera escucharlo -o incluso utilizarlo- en la red.
"Cualquier persona puede hacer uso" de las grabaciones, explica el
profesor, que añade que la experiencia fue un éxito entre los alumnos.
Alguno incluso comparó la sensación de grabar en la calle con la de
sobrevolar la ciudad, superar la 'capa' del mundanal ruido para captar
sonidos, pisadas, murmullos que, como huellas dactilares, están en el
ADN del barrio. "Me decía que se sentía como un águila volando por
encima de las calles".
Está previsto que el proyecto planteado para este curso por el
docente continúe a partir del próximo mes de septiembre, con la idea de
"cubrir todo el Albaicín" y, posiblemente, ampliar los registros a otros
barrios singulares de la capital granadina, como puede ser el Realejo.