*EL INCIERTO FUTURO DE LA PRESA MONTEJAQUE, EL FRACASO DE UNA OBRA FARAÓNICA *

MALAGA HOY 

El pasado tren de borrascas dejó numerosos daños en la Serranía de Ronda. Viviendas, explotaciones agrícolas, hoteles, alojamientos rurales, carreteras y líneas de ferrocarril fueron algunas de las infraestructuras que más sufrieron. No obstante, si alguna atrajo todas las miradas fue el pantano de Montejaque, una presa que nunca llegó funcionar por las filtraciones que sufre por el terreno en el que se asienta y que llegó al límite de su capacidad.

Unas miradas que durante muchos días fueron de preocupación. Nadie sabía si los aliviaderos de la misma, una vez que entrasen en carga, funcionarían. Lo hicieron ocho de los diez disponibles. Eso sí, en el descenso del agua que desalojaba hacia el complejo de Hundidero-Gato dejó una gran huella en el terreno al abrir una gran brecha en el mismo. En su descenso también destrozó el acceso que había sido reconstruido para facilitar la llegada de visitantes. Todo ello dentro de un plan del Ayuntamiento de Montejaque, financiado mediante los fondos incondicionados de la Diputación de Málaga, para la puesta en valor de este importante recurso turístico que se había convertido en un gran atractivo para los amantes de la naturaleza y las actividades de aventura. “Allí nuestro pueblo hizo una inversión muy importante”, reconoce el alcalde del municipio, Diego Sánchez.

Hoy solo quedan la herida creada en la tierra y los restos del serpenteante camino que llevaban hasta la boca de Hundidero. Tan solo el primer tramo del camino ha sobrevivido y su reconstrucción parece compleja, aunque desde el Ayuntamiento montejaqueño todavía desconocen qué ocurrirá.

El nivel del agua se aproxima a la base del muro de la presa.
El nivel del agua se aproxima a la base del muro de la presa. / Javier Flores

Las instalaciones se encuentran en terrenos que son propiedad de la Junta de Andalucía y Endesa, empresa concesionaria de este pantano, todavía responsable de su gestión. Por ello, deberán ser el Gobierno andaluz y la concesionaria del pantano los que decidan su futuro.

De momento, se encuentran cerradas y no se permite el paso a las mismas, unas medidas que se mantienen desde que la presa comenzó a alcanzar su cota máxima y se convirtió en un punto peligroso para los visitantes.

Precisamente, en la actuación realizada por el Consistorio también se había acondicionado el camino de acceso hasta la parte superior del muro de la presa y recorrerlo. Además, también se había instalado un puente tibetano y una vía ferrata.

Todas esas instalaciones se encuentran cerradas en estos momentos y se desconoce el futuro más inmediato de las mismas. De este modo, el famoso pantano afronta un futuro incierto y un presente cerrado a cal y canto, vigilante de seguridad incluido.

Mientras tanto, el agua sigue su proceso natural de filtración por el terreno y el nivel del pantano se acerca hacia la base del muro principal. Un descenso en el que está dejando la marca sobre el terreno que recuerda el nivel que llegó a alcanzar a lo largo de toda su extensión. El verde de la entrante primavera contrasta con el marrón que dejan al descubierto las aguas en su retirada.

Cueva del Gato

El otro gran paraje natural damnificado es la Cueva del Gato. La crecida provocada por el desembalse del pantano inundó los accesos y dañó la pasarela que permitía salvar el cauce y llegar hasta el lago situado junto a la boca de salida.

Ante esa situación, los accesos peatonales que permiten salvar el cauce del río Guadiaro se encuentran cerrados. Eso sí, en este caso desde el Ayuntamiento de Benaoján se ha explicado que “desde la Junta de Andalucía nos han prometido que se podrá abrir antes del verano”.

Precisamente, durante la época estival su lago se convierte en un gran reclamo para las miles de personas qye pasan por allí para bañarse a pesar de la baja temperatura que llegan desde el interior de la cueva.

Visitantes tratando de acceder a la Cueva del Gato.
Visitantes tratando de acceder a la Cueva del Gato. / Javier Flores

Mientras tanto, pese al cierre del acceso peatonal, los visitantes que llegan a la zona no dudan en cruzar el cauce del río Guadiaro y aprovechar la ausencia de trenes para llegar hasta la Cueva del Gato pasado por encima de la línea de ferrocarril tras llegar al punto inundado bajo el puente.

Fracaso del proyecto

Esta presa es la principal muestra del que quiso ser uno de los grandes proyectos hidroeléctricos de la empresa Sevillana de Electricidad, que inició los estudios para su construcción en 1917. Terminó como un gran fracaso al ser abandonado en 1947 ante la imposibilidad de retener las aguas. Todo ello, con la tragedia de la Guerra Civil como testigo de esta majestuosa obra inacabada.

Durante el tiempo que duró la contienda nacional se mantuvo el interés por acabar el pantano y se tienen fechadas diferentes misivas entre técnicos españoles y suizos para tratar de encontrar soluciones.

En su afán por no fracasar en el intento de finalizar el proyecto encargado, los técnicos de la obra realizaron numerosas modificaciones y actuaciones sobre las grietas, llegando a actuar en el interior de la propia cueva del Gato, donde construyeron caminos, instalaron iluminación y dejaron numerosos rastros de su presencia

La construcción de este camino llegó a hacer posible pasar de Hundidero a Gato con total normalidad, en lo que hoy es un recorrido apto únicamente para los especialistas en espeleología. Para ello fue necesario construir un camino de casi 5 kilómetros de longitud.

La composición geológica del terreno que venció las más avanzadas técnicas del momento y a los mejores profesionales, hacen cada año su trabajo y provocan que las aguas desaparezcan, recordando los momentos de frustración que debieron vivir aquellos ingenieros y obreros cuando comprobaron que su esfuerzo estaba siendo inútil y que la naturaleza les ganaba la partida.

Diseñada por el ingeniero suizo Henri Edwuard Gruner, la bóveda de 83 metros (la más alta de Europa en su época) se terminó en tiempo récord, pero fracasó en su propósito.

La marca marrón marca la zona que fue inundada por el agua.
La marca marrón marca la zona que fue inundada por el agua. / Javier Flores

Desde entonces el pantano formó parte de la vida de los montejaqueños y del paisaje de la zona. Incluso durante muchos años sus fértiles tierras se convirtieron en huertas.

En la actualidad, los terrenos se encuentran sin ningún tipo de uso a la espera de que se resuelva el destino del mismo por parte de sus responsables.

A la espera de la decisión final, el frustrado pantano sigue siendo objeto de miradas de muchos visitantes que buscan conocer esa infraestructura que se hizo famoso durante las lluvias torrenciales.

Ante el cierre de los accesos estos visitantes no dudan en buscar rutas alternativas desde las que poder apreciar el pantano, aunque sea desde la distancia. También recorren su cola, ya que el camino que bordea la misma ya fue reabierto


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