La época estival requiere cuidados específicos, desde proteger la visión frente a los rayos UV hasta refrigerar de manera adecuada alimentos como las tortillas
E l verano ha llegado y, como cada año, trae consigo vacaciones, playa, terrazas y más tiempo al aire libre, pero también es sinónimo de altas temperaturas, cambios de rutina y riesgos para la salud que con frecuencia pasamos por alto. Desde la deshidratación y las intoxicaciones alimentarias hasta los problemas para dormir, el uso correcto de los medicamentos o la protección ocular adecuada frente a la radiación solar, esta época del año propone relajación, pero a su vez, requiere algunos cuidados específicos. Para conocer cuáles son los principales peligros y cómo prevenirlos, hemos hablado con expertos en farmacia, nutrición, medicina de familia, medicina del sueño y óptica-optometría, que ofrecen recomendaciones prácticas para disfrutar del verano sin poner en riesgo nuestra salud.
Otro problema frecuente es la gastroenteritis, causada por la mayor proliferación bacteriana que se produce al romper la cadena de frío de los alimentos. La solución es simple. «Hay que evitar en la medida de lo posible los alimentos perecederos que pasen más de dos horas fuera de la nevera, o más de una hora si hace más de 30 ºC. Sobre todo, alimentos con huevo crudo, como mayonesa o tortillas poco hechas, pescados o mariscos», apunta. Lavar las tablas de preparación inmediatamente después de utilizarlas contribuye también a evitar que se reproduzcan estos patógenos.
Para las picaduras de insectos, otra causa típica de malestar en esta época del año, «suele bastar con aplicar frío a nivel local para aliviar el picor. Si es una abeja, hay que retirar el aguijón raspando, como si afeitáramos, no pinzándolo porque podríamos hacer que desprenda más sustancias tóxicas», aclara. Si se trata de una garrapata, se la debe retirar de manera cuidadosa y vigilando posteriormente la zona para acudir al médico si aparece una reacción en forma de círculos concéntricos.
En el mar, Armenteros aconseja utilizar tapones en los oídos para impedir la entrada del agua y, en caso de sufrir la picadura de una medusa, no caer en el mito de aplicar orina «porque el riesgo de infección es muy alto».
Un escudo para la piel
Nuestra piel es la parte de nuestro cuerpo que más se expone a los efectos de la radiación solar y la que más sufre su impacto. «A xente tende a pensar que hai máis calor en agosto que ahora. En absoluto. Hai bastante máis sol agora que en agosto, porque son os días máis longos e de maior radiación, o arco solar é máis alto no horizonte e os raios son máis perpendiculares, entón, o momento de máis risco é agora, durante os primeiros días do verán», advierte el dermatólogo Emilio del Río, miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (Gedet) y director de la clínica Dermalar (Santiago de Compostela).
Frente a estos riesgos, señala el experto, el protector solar es un aliado, pero no es un escudo impenetrable. «A crema solar é o último. O máis importante é a protección horaria. Evitar estar fóra a mediodía, cando o sol é máis vertical e hai menos sombra», explica. En Galicia, dado el huso horario desfasado respecto de la posición del astro, las horas de máxima incidencia están entre las dos y las cuatro y media de la tarde, detalla el dermatólogo.
Durante la exposición es clave reaplicar la crema con frecuencia —sobre todo si nos bañamos o hemos sudado—, sin olvidar zonas como los dorsos de los pies, las orejas o la espalda. La dermatóloga Cristina Ciudad aconseja utilizar un factor de protección solar (FPS) 50. «El mejor tipo de crema es aquel que se adapte a las características de cada piel. Si esta es muy grasa, es mejor una que sea oil free. Si una persona tiene mucho vello, preferirá texturas más líquidas y fluidas para extenderlas mejor», indica.
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