El verano al fin llegó para evadirnos de la rutina, tumbados en la arena, en la terraza de turno y con alguna escapada. El drama se adentraba en los hogares españoles las primeras semanas de junio al asegurar algunos “expertos” que íbamos a tener el verano más frío de la historia, desde hacía no sé cuántas décadas, por la bajada de temperaturas. Menos mal que la AEMET lo desmintió y todos respiramos. Y si no que baje Dios y vea si esta primera semana de verano está siendo fría, con 35 grados a la sombra como mínimo, al menos en Granada. La llegada del calor nos lanza directamente sobre la toalla de la playa, ya que relacionamos el buen tiempo con el sol, la playa, los viajes y el descanso . Saber que tenemos aunque sean dos días para irnos por ahí, nos motiva durante toda la semana. Llega el día y el coche va a hasta arriba: comida, los avíos para la playa (toallas, cremas, nevera, sombrilla, sillas, esterillas,…), maletas con las cremalleras a rev...