- MUTILADOS CRECE DESDE SAN SEBASTIÁN MIRAN A LA CIUDAD CON UN NUEVO RECORRIDO Y MÁS ACCIÓN SOCIAL- HUELVA INFORMACIÓN
La hermandad incorpora el parque Alonso Sánchez en su regreso del Domingo de Ramos y refuerza su compromiso con iniciativas como la experiencia sensorial junto a la ONCE
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El Domingo de Ramos en Huelva se cierra en San Sebastián con una hermandad que, lejos de acomodarse, sigue creciendo paso a paso. Mutilados, con Jesús Medel al frente, vive un momento de estabilidad y proyección que se traduce tanto en el incremento de hermanos como en nuevas iniciativas que trascienden lo meramente cofrade.
Este año, la principal novedad llegará en el recorrido de vuelta. Por primera vez, la cofradía discurrirá por el parque Alonso Sánchez, una decisión que responde a una demanda de los propios hermanos y que ha sido cuidadosamente estudiada en los últimos años.
Más allá del itinerario, la hermandad vuelve a poner el foco en lo esencial. No hay grandes estrenos este año, más allá de un delicado rostrillo de encaje de Bruselas para la Virgen, donado por un hermano. La corporación prefiere avanzar con paso firme en proyectos de mayor envergadura que verán la luz en los próximos años, como el nuevo estandarte, una túnica bordada para el Cristo o el futuro techo de palio. Un crecimiento patrimonial medido, sin prisas, acorde a la realidad de una hermandad que ha aprendido a consolidarse desde la constancia.
Porque si algo ha cambiado en Mutilados en los últimos años es su dinámica interna. La corporación ha sumado más de 250 hermanos en apenas un lustro, una cifra significativa para una hermandad de sus características. “Cuando trabajas todo el año, la gente lo ve”, resume Medel. Y ese trabajo no se limita a la Semana Santa. La hermandad desarrolla una intensa labor social durante todo el año, muchas veces silenciosa, lejos de focos.
Desde la colaboración constante con Cáritas parroquial o el Centro Oasis, hasta iniciativas tan concretas como la preparación de cenas especiales en Navidad para personas en situación de vulnerabilidad o la recogida de alimentos. Una red de ayuda que se teje con naturalidad y que forma parte del día a día de la corporación.
En ese mismo espíritu se enmarca una de las iniciativas más significativas de esta Cuaresma. La hermandad, en colaboración con la ONCE, ha organizado una experiencia que trasciende lo habitual. Este lunes, en la parroquia de San Sebastián, personas invidentes podrán acercarse al Cristo, tocarlo y “sentirlo” desde una dimensión sensorial distinta. Al mismo tiempo, aquellos sin discapacidad visual, podrán cubrirse los ojos con antifaces para experimentar, aunque sea por unos minutos, la realidad de quienes viven sin visión. “Se trata de desarrollar la empatía”, subraya el hermano mayor. Una propuesta sencilla en su planteamiento, pero de enorme carga simbólica.
En el plano formativo, la hermandad encuentra su motor en el grupo de acólitos, jóvenes que, sin constituir formalmente un grupo joven, sostienen gran parte de la vida cotidiana de la corporación. A través de encuentros, charlas y trabajo diario, van construyendo el futuro de una hermandad que mira hacia adelante con prudencia, pero también con convicción.
Mutilados no son, ni han sido nunca, una hermandad de barrio al uso. Su identidad es más compleja, más matizada, marcada por una estética propia y una personalidad muy definida dentro de la Semana Santa onubense. Pero quizá ahí radique precisamente su fortaleza. En una cofradía que ha sabido rehacerse, crecer sin perder su esencia y entender que el verdadero patrimonio no solo se mide en oro o bordados, sino también en personas.
Y en ese equilibrio, entre tradición, crecimiento y compromiso social, la Hermandad afronta un nuevo Domingo de Ramos con la tranquilidad de quien ha aprendido que el futuro se construye durante todo el año.

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