La provincia cuenta desde el mes de junio algo más de un ahogamiento a la semana; son casi el doble del estío pasado y el triple de todos los fallecimientos registrados el año 2023
La temperatura del agua del mar en Málaga registra 28,8 grados, cerca del récord histórico de 2015
La larga lista de tragedias en el agua de este verano en la provincia comenzó en Torrox, el 12 de junio, con matrimonio alemán fallecido en la playa de Las Lindes. Hacía viento y había oleaje, uno de ellos trató de auxiliar al otro en el agua y ambos acabaron ahogados. Tenían 75 y 80 años y residían en Nerja. Desde entonces, Málaga suma ya 15 muertes en playas y piscinas, sin haber acabado todavía agosto. Dos de ellos eran menores de corta edad. La negra estadística de este verano supone contar algo más de un ahogamiento a la semana, una cifra insoportable que casi duplica la de todo el estío pasado y que triplica los números de hace tres años. Así, según los datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, el año pasado fallecieron diez personas ahogadas en la provincia, entre el 1 de junio y el 31 de agosto. En el verano de 2024 fueron seis en total, y en el de 2023 se contaron cinco.Además de esto, el resto del año no está libre de casos. Así, este año desde enero la provincia ha registrado 18 víctimas –incluyendo las 15 de junio, julio y agosto–, son solo cuatro menos de todas las contabilizadas en 2025, y más de las que registraron los doce meses de 2024 (17) y de 2023 (10). El incremento es evidente.
“No le tenemos ningún miedo al agua”, advierte Nuria Rodríguez, vicepresidenta de la Federación, quien afirma que la tendencia es al alza en todas las comunidades y que apunta a una “falta de precaución” como principal problema. “No hacemos caso a los carteles, no hacemos caso a los servicios de salvamento y no tenemos una precaución, porque no somos conscientes de los peligros del mar y de las piscinas”, lamenta. A esto, añade otros factores las olas de calor, al aumento de turistas, la explosión de nuevos deportes acuáticos que multiplican los accidentes y, además, un “déficit de socorristas”.
Así, pide que tanto las administraciones como la población tomen conciencia de la magnitud del problema, y pone el ejemplo de los accidentes de tráfico, a cuyos nivele empiezan a acercarse los ahogamientos, según insiste. En este punto, cabe recordar que en 2025 perdieron la vida en Málaga 35 personas en las carreteras –de ellos 15 motoristas–, según la DGT. Este año, el balance provincial del primer semestre registra tres fallecidos.
En el medio acuático, el perfil más habitual de las víctimas es el de un hombre de más de 65 años: seis de los fallecidos este verano en Málaga superaban esa edad y otros cuatro rondaban los 60 años. Por meses, junio registró seis muertes, julio tres, y agosto lleva hasta ahora otras seis; y por zonas, las muertes se reparten por toda la costa, aunque el balance es especialmente negro en la Axarquía, comarca que entre playas y piscinas ha registrado siete ahogamientos, prácticamente la mitad de todos los sucedidos.
El recuento de casos es triste: tras el matrimonio fallecido en Torrox el 12 de junio, hubo que lamentar la muerte de una niña de 3 años en una piscina de Cártama. Fue el 23 de junio, sus padres la llevaron al hospital del Guadalhorce con síntomas de ahogamiento, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvarla. Al día siguiente, un hombre de 80 años falleció en Nerja, en la playa Torrecilla; su cadáver fue encontrado cerca de la orilla. Ese mismo día, tras la Noche de San Juan, un varón de 34 años fue hallado sin vida en en agua en Fuengirola, en la playa de los Boliches. Dos días después, el 26 de junio, otro hombre de 65 años murió en la playa de Torre del Mar; otro bañista lo sacó del mar y los servicios de emergencia solo pudieron certificar el deceso.
Ya en julio, el día 7, un anciano de 93 años falleció en Benalmádena, en la playa de Arroyo de la Miel. Una semana después, el 14 de julio, era un niño de 3 años el que fallecía en la piscina de una vivienda rural de Periana. Era británico y había llegado el día anterior, con su familia, a pasar las vacaciones. El 26 del mismo mes, un hombre de 60 años en Estepona moría ahogado después de que los sanitarios intentaran, sin éxito, reanimarlo durante una hora.
Agosto empezó con dos muertos en piscinas: un hombre de 58 años en Cómpeta y un joven de 22 años en El Palo, en la capital, los días 9 y 10. Apenas tres días después, una mujer de 80 años fue rescatada del agua y trasladada en lancha, pero los sanitarios no pudieron salvarle la vida. El 16 de agosto fallecieron otros dos bañistas: un hombre de 60 años en Torremolinos, y una mujer de 50 en Rincón de la Victoria. Y el último caso sucedió el pasado martes, en Fuengirola, donde un hombre de 58 años murió tras caer de una tabla de paddel surf y golpearse contra una roca.
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