El barrio organiza turnos de vigilancia para evitar que coches y camiones descarguen restos de obra

El compromiso de todo el vecindario se manifiesta también en los turnos que hacen para vigilar que ningún vehículo deposite escombros en el solar: han colocado una cadena de metal que cierra su acceso y también una pancarta que avisa de que ése no es el sitio donde tirar nada. Juan Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos La Nueva Corta, presume de que han conseguido que en las dos últimas semanas ningún vehículo haya descargado nada en su barrio. A los que lo han intentado les han llamado el alto y con las mismas se han tenido que dar la vuelta.
«Aquí llegan camiones y coches particulares. Es de lógica que no son del barrio. Y forman unas polvaredas... Ese arroyo antes estaba todo limpio»
Rodríguez repite que su campaña para erradicar los vertidos de escombros va contra «los pocos de dentro» que incurren en esas prácticas y «los muchos de fuera» del barrio que han escogido ese lugar para depositar su basura: «Actúan por imitación. Llega uno, se corre la voz en la ciudad, y siguen los demás», describe. Que la mayoría de lo que allí se arroja procede de otros lugares de la ciudad lo ratifican dos mujeres que viven en calles cercanas a La Corta: «Aquí llegan camiones y coches particulares. Es de lógica que no son del barrio. Y forman unas polvaredas... Ese arroyo antes estaba todo limpio: se podía lavar la ropa y todo ahí», recuerda Emi Santana, a lo que Josefa Aguilar añade: «Yo alguna vez les he dicho a los que vienen que no tiren aquí los escombros y me han respondido que a mí que me importaba». Y contestan que cómo no les va a importar, si ello repercute en su salud.

«Los vecinos los echamos cuando llegan. Son empresas y son sus trabajadores los que traen los escombros. Nosotros ponemos toda nuestra fuerza para que esto se acabe», comenta con vehemencia Amalia Carmona, que también quiere dejar clara otra cosa: «Aquí somos personas. Pero la gente ha considerado que éste es un barrio marginado y por eso nos traen aquí los vertidos. Y no lo vamos a permitir. La Asociación de Vecinos está en lucha para que todo esto cambie, para que se acabe y se erradiquen los vertidos». A ello, Juan Rodríguez apostilla en su arenga a los vecinos de La Corta que se han ido uniendo a la concentración: «Los de los barrios ricos vienen a los más humildes. Pero nosotros hemos apostado por la cooperación y por la no marginación. Si no nos escuchan, lo diremos más alto».
«Aquí somos personas. Pero la gente ha considerado que éste es un barrio marginado y por eso nos traen aquí los escombros. Y no lo vamos a permitir»
Los vecinos de Los Asperones también han emitido a veces quejas similares respecto a que las inmediaciones del asentamiento se han convertido en el sitio en el que gente procedente de otras zonas de Málaga arroja escombros. Amalia Carmona revela que también los vecinos de esa zona están organizándose para frenar esos vertidos.

El presidente de la asociación de vecinos quiere que ese lugar de La Corta vuelva a ser un espacio verde, un lugar forestal, para el senderismo y el disfrute de la gente. Así los vecinos de la barriada respirarán mejor y toda Málaga prosperará medioambientalmente. Para ello, pide que las instituciones malagueñas conserven su confianza en el barrio y colaboren con el compromiso que están mostrando los vecinos con el mantenimiento de sus calles limpias: «Tienen que valorar nuestro esfuerzo». El hombre recuerda cómo ellos mismos muchas veces han recogido la basura con rastrillos y la han reunido en bolsas que después los servicios del Ayuntamiento han retirado. Y que en La Corta la de los contenedores es «ya una batalla ganada»: «Aquí, como en la calle Larios o en cualquier otro punto de Málaga, te puedes encontrar alguna bolsa fuera, pero, como se hace en el resto de barrios, los servicios de limpieza han de retirarla», reivindica.
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