FLORENTINO ENTRAN EN CAMPAÑA
GRANADA HOY
FLORENTINO irrumpe encolerizado en las oficinas del club tras su furibunda rueda de prensa y al primero que encuentra le grita que le busque el teléfono de ése que dice que quiere ser presidente. El empleado, confuso, trata de preguntar quién pero se queda a la mitad: “¡Que me des el teléfono de ese pringao! Pásamelo a mi despacho”. El empleado vuelve a su mesa y, muy nervioso, hace unas cuantas llamadas de consulta y cree que al final lo ha logrado. “Buenas, llamamos de parte de Florentino. ¿Acepta la llamada?”
Florentino conecta el interfono.
- Buenas tardes, si es que se pueden llamar así. Soy Florentino.
- Qué honor, Florentino, y qué sorpresa que un empresario de su talla se interese por nosotros que sólo somos...
- Menos coba, chaval. ¿Tú quién eres? Ese que quiere ser presidente, ¿no?
- Pues sí, Florentino, y estaríamos muy interesados en colaborar porque hay unas obras que he prometido que haría...
- Vas a hacer tú obras ni vas a hacer obras. Aquí las obras las hago yo. ¿Y, a todo esto, cómo te llamas?
- ¿Yo? Yo soy Juanma...
- ¡Juanma Castaño! Así que eras tú, maldito juntaletras, correveidile, desagradecido. Tus faltas de respeto hacia lo que es la mayor entidad del mundo deberían avergonzarte, sabandija.
- No, no soy Juanma Castaño. Soy Juanma, sólo Juanma.
- ¿Ah, sí? ¿No eres Castaño, ese cantamañanas? Es verdad, ya veo que tienes un acento como sudamericano. Pues tú, niñato, eres al que estaba buscando... ¿Tú quién eres para querer acabar con el patrimonio de todos los socios, la gente que me ama?
- No lo dudo, Florentino, pero son votantes...
- Presidente, presidente... -dice remedando una voz infantil- ¡Hay que tener mucha osadía para querer presentarte a la presidencia de lo que es lo más grande del mundo!
- Bueno, es un proceso habitual cada cuatro años. Y sí que somos grandes, pero tanto como lo más grande del mundo... aunque lo sentimos con el corazón, eso sí. Tampoco lo veo tan raro.
- ¿No lo ves raro? ¿Y hablas de sentirlo con el corazón? Tú no tienes vergüenza. Tú no sabes lo que es sentir estos colores.
- El blanco y verde.
- ¿Lo ves? Ni siquiera sabes cuáles son los colores, has fallado uno. Pero, escucha, muerto de hambre, ni en diez vidas reunirías lo que hay que tener para ser presidente. Tú no sabes quién soy, has cometido el error de tu vida, alelao.
- Vamos a ver, Florentino, que yo no soy el único que quiere ser presidente.
- Ah, ¿pero hay más?
- Sí, claro, hay cinco candidatos.
- ¿Cincooo? Pero qué mierda es ésta. ¿¿¿¿Os creéis que esto es un circo sólo porque cuatro malcriados se peguen de piñas???? ¡Eso ocurre todos los días en todas partes! ¿O vosotros no os pegáis de piñas?
- Dialécticamente.
- Qué dialécticamente ni dialécticamente. ¿Tú dónde te crees que estás?
- En Andalucía.
- Ah, ¿no estás en México, traidor?
- Que no, que estamos aquí, en el kilómetro sur, en Andalucía, soy Juanma, el presidente de Andalucía.
- ¿Cómo que el presidente de Andalucía? ¿Por qué el presidente de Andalucía querría presidir el Real Madrid? ¿Os vais a gastar el presupuesto de la Junta para conseguir los avales de las elecciones? ¿Qué pretendéis, que nos fusionemos con el Betis y juguemos en la Cartuja...? Jajaja.
- Que no, Florentino, que son las elecciones andaluzas. Son el domingo...
- Y a mí qué me importa Andalucía.
- Pues no lo sé, Florentino, has sido tú el que has llamado.
Florentino se toma una pausa, quizá se ha confundido por primera vez en su vida.
- Vale, chaval. Así que tú no quieres ser presidente del Real Madrid.
- Te aseguro que ni lo más mínimo. Soy del Málaga.
- Ni los otros cuatro tampoco, ¿no?
- No creo, a Maíllo no lo veo.
- Bien, entonces hazme un favor, muchacho. ¿No hay uno que juega en el Betis que se llama Riquelme?
- Tanto como jugar... Roro.
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