LA ALHAMBRA PREPARA UNA GRAN EXPOSICIÓN CON TESORO PRADO O VIENA SOBRE EL VIAJE QUE CAMBIÓ GRANADA 

GRANADA HOY 

En 2026 se cumplirán cinco siglos de la larga estancia del emperador —elegido, pero aún no coronado— y de Isabel de Portugal en la Alhambra, un episodio decisivo que hoy la ciudad reivindica como uno de los pilares de su identidad cultural. La conmemoración, impulsada por la Alhambra y la Universidad de Granada, mira al pasado con vocación de futuro. Con este motivo, la Alhambra prepara una gran exposición temporal para principios de octubre con la que conmemorar el centenario de la estancia del monarca. Bajo el nombre Los palacios reales de la Alhambra, se instalará en las salas de exposiciones temporales del Palacio de Carlos V y aborda este periodo en el que Granada se convirtió en el centro de poder real. La exposición se prevé llevar a cabo del 8 de octubre de este año al 17 de enero de 2027 y para ello la Alhambra ha sacado a licitación el contrato para el servicio de personal de apoyo en sala; montaje, mantenimiento, desmontaje y transporte por un importe estimado de 779.000 euros.

En los pliegos se precisa que la muestra tendrá dos sedes: el Palacio de Carlos V y el Hospital Real, actual sede del rectorado de la Universidad de Granada, y cada sede organizará de modo autónomo la suya.

Material

En la exposición se incluye una diversidad de piezas de diferente tipología de materiales y formatos. En líneas generales, entre las obras habrá piezas pictóricas, material documental de archivo (fotografías, publicaciones, papel manuscrito, papel mecanografiado, grabados, libros, revistas, planos, maquetas, ilustraciones, prensa, etc.), objetos de metal, azulejos, yeserías, madera o textil, así como maquetas contemporáneas. La muestra incluye también contenido audiovisual, que requiere de dispositivos de reproducción y una estructura adaptada a modo de pantallas. Se completa el contenido de la muestra con material gráfico.

Esta imponente exposición en la Alhambra logra reunir un patrimonio excepcional gracias a la colaboración de una red institucional de primer nivel. El discurso expositivo se nutre de la riqueza local, contando con piezas del propio Patronato de la Alhambra y Generalife (incluyendo fondos del Museo y su Taller de Vaciados), la Universidad de Granada, el Museo Casa de los Tiros o la Fundación Rodríguez-Acosta, además del aporte íntimo de diversas colecciones particulares granadinas. Esta base se eleva con préstamos de los grandes templos del arte nacional, como el Museo del Prado, el Patrimonio Nacional —con obras de las Colecciones Reales y El Escorial—, la Real Academia de San Fernando y las fundaciones Casa de Alba y Casa Ducal de Medinaceli, junto a destacados centros como el Museo Lázaro Galdiano o el de Bellas Artes de Valencia. El calado internacional de la exposición queda sellado por la presencia de piezas de instituciones europeas de prestigio, entre las que destacan el Kunsthistorisches Museum de Viena, los Museos Reales de Bruselas y el Museu de la Marinha de Lisboa, configurando un diálogo artístico global sin precedentes en el conjunto monumental.

Secciones

La exposición se estructura en cuatro grandes secciones que se desarrollan separada y consecutivamente, en correspondencia con el sentido de la visita: La corte en los palacios; Los monarcas en la Alhambra, La Memoria imperial y un aparatado dedicado a contenido audiovisual. En los pliegos del contrato se explica que para la Alhambra cobra un valor trascendente, pues se enfoca sobre el señalado año de la visita imperial en el que su recinto palaciego se convirtió en cabeza de la monarquía.

En paralelo, para la Universidad granadina la importancia de la celebración parte del otorgamiento en aquel 1526 por Carlos V de la cédula fundacional por la que se crean sus Estudios Generales, germen de la actual institución académica, "convirtiendo así a Granada y su territorio en nuevo foco difusor cultural".

Granada se transformó con la estancia imperial, ya que se tomaron decisiones de "gran calado" para la ciudad con fundaciones como la Universidad y el Palacio de Carlos V; y con la puesta en funcionamiento de instituciones como la Chancillería y el Hospital Real. A ello se suma la expedición de normativas y leyes que repercutieron en el discurrir de la ciudad y en sus problemas cotidianos, algunos heredados de su reciente pasado islámico, como fue el de la compleja convivencia entre los cristianos viejos y moriscos. Acudieron a Granada en este periodo importantes personalidades del ámbito de la política y la diplomacia, junto con aquellos relacionados con las artes.

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