QUÉ ES EL HANTAVIRUS, LA INFECCIÓN QUE MATÓ A TRES PERSONAS CON DESTINO A CANARIAS

LA VOZ DE LA SALUD 

u n brote de hantavirus ha provocado al menos tres muertes entre los pasajeros de un crucero que atravesaba el Atlántico, según ha informado este domingo la Organización Mundial de la Salud (OMS). La embarcación de lujo MV Hondius zarpó desde el puerto argentino de Ushuaia con destino final en Canarias. «Hasta la fecha se ha confirmado en laboratorio un caso de infección por hantavirus y hay cinco casos sospechosos más», informó la OMS. De los seis individuos afectados, tres han fallecido y uno se encuentra ingresado en una unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica, detalló la entidad. Según informaron las autoridades sudafricanas, el primer pasajero en presentar síntomas del virus fue un neerlandés de 70 años que falleció a bordo. Su esposa, de 69 años, también enfermó a bordo y fue evacuada a Sudáfrica, donde falleció en un hospital de Johannesburgo. «El riesgo para la población en general sigue siendo bajo. No hay motivo para el pánico ni para imponer restricciones de viaje», aseguró Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa. 

El hantavirus es una patología poco frecuente, pero cada año se documentan algunos casos. En febrero del 2025, la pianista Betsi Arakawa, esposa del actor norteamericano Gene Hackman, falleció a causa de un síndrome pulmonar por hantavirus, enfermedad transmitida por roedores. Según la investigación forense, comenzó con síntomas similares a la gripe y evolucionó rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave al llenarse los pulmones de líquido. Hackman falleció días después, por causas naturales —una combinación de enfermedad cardiovascular avanzada y Alzhéimer—, sin infección por hantavirus. La pareja vivía en una propiedad donde posteriormente se detectaron indicios de presencia de roedores. 

Qué es el hantavirus

El hantavirus es una enfermedad vírica grave que habitualmente se produce por el contacto con las heces o la orina de roedores infectados, aunque existen casos documentados de transmisión entre humanos. Los ratones son los portadores más frecuentes de la patología, ya que no presentan la infección de manera sintomática y la esparcen a lo largo de su ciclo vital.

«Se transmiten a los seres humanos al inhalar el virus en forma de aerosol procedente de los excrementos de los roedores, pero no se transmiten fácilmente, por lo que la mayoría de los brotes se producen entre personas muy expuestas a los excrementos», explica Liam Brierley, investigador del Centro de Investigación Viral del MRC-Universidad de Glasgow, de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), en declaraciones a Science Media Centre (SMC). Un individuo puede entrar en contacto con estos aerosoles al limpiar viviendas o permanecer en espacios cerrados que han estado desocupados durante largo tiempo, sobre todo, si han permanecido a oscuras, ya que la radiación solar elimina el virus.

«Existen dos tipos principales de hantavirus: uno puede causar una enfermedad renal con fiebre intensa (fiebre hemorrágica con síndrome renal o FHSR), y el otro puede causar una enfermedad pulmonar (síndrome pulmonar por hantavirus o SPH). Aunque estas afecciones son potencialmente mortales, la mayoría de las infecciones por hantavirus no progresan hasta esta fase de la enfermedad, y es más probable que lo hagan en personas con afecciones de salud subyacentes. Ciertos hantavirus específicos también son más leves que otros», detalla Brierley. En este caso, el investigador Michael Head, de la Universidad de Southampton (Reino Unido), señala a SMC que «dado que el barco procedía de Sudamérica, es plausible que la cepa Andes del virus sea la responsable de este brote. Existen informes previos de transmisión de persona a persona de la cepa Andes, aunque aún no se sabe con certeza si ese es el caso».

Se trata de una patología que produce un cuadro respiratorio grave. En la primera fase de la infección aparecen síntomas similares a los de una gripe: fiebre, tos, dolores musculares, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos o diarrea. Pero a medida que avanza, el cuadro puede provocar dificultades respiratorias en cuestión de 48 horas. El virus genera daños en el tejido pulmonar y puede causar una acumulación de líquido en este órgano, produciendo el llamado síndrome pulmonar por hantavirus que fue la causa de muerte de Betsi Arakawa.

Ante una sospecha de infección por hantavirus, se puede realizar una analítica para detectar la presencia de anticuerpos que la confirmen. Con la prueba positiva, la mayor parte de los pacientes son hospitalizados, en muchos casos en uci, para recibir apoyo para la respiración. Estas terapias pueden ir desde la administración de oxígeno hasta la ventilación mecánica.

Al ser de rápida evolución, la enfermedad empeora súbitamente la condición del paciente. Muchos individuos pueden desarrollar una insuficiencia renal o pulmonar que en muchos casos lleva a la muerte. «El peligro de los hantavirus del Nuevo Mundo radica en que, por un lado, presentan síntomas inespecíficos en la fase inicial que se asemejan a los de enfermedades similares a la gripe y, por otro, en la progresión hacia el síndrome pulmonar por hantavirus, que puede ser muy grave, con una tasa de letalidad de hasta el 40 %. El tratamiento es principalmente de apoyo. Dado que el periodo de incubación es de una a ocho semanas, aún es posible que se produzcan más casos», señala Charlotte Hammer, profesora adjunta y epidemióloga especializada en enfermedades infecciosas de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), en declaraciones a SMC.

Prevención

La principal medida para evitar la transmisión del hantavirus consiste en evitar la exposición a desechos de roedores. Esto implica ventilar y desinfectar los espacios donde estos animales puedan hacer nidos, sobre todo las despensas u otros lugares donde puedan acceder en busca de alimento. Si en el hogar aparecen roedores, es recomendable contactar a un servicio de eliminación de plagas y no intentar eliminarlos o expulsarlos por cuenta propia.

En caso de acampar o hacer excursiones en la naturaleza, es conveniente cubrir el suelo en el que se vaya a dormir, ya que podría estar contaminado.

Al abrir cabañas, barracas u otro tipo de construcciones que han estado deshabitadas, conviene abrir todas las ventanas y puertas, salir del lugar y permitir que el espacio se ventile durante 30 minutos. Posteriormente, se puede rociar las superficies con desinfectante, trabajando en todo momento con guantes desechables. Asimismo, las mascarillas quirúrgicas pueden brindar algo de protección.



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