UNA POLICIA INFILTRADA QUE VIO "IRREGULARIDADES" EN LA ALHAMBRA GRANADA HOY
La agente del Cuerpo Autonómico se hizo pasar por azafata de una agencia durante dos meses de 2005 en el monumento
La testigo asintió cuando fue preguntada sobre si el principal acusado, el guía Francisco C.J., y su hija Belén, recibían una trato privilegiado por parte de oficiales y porteros del monumento. Ellos, a diferencia de otros, según dijo, "no tenían problemas" para entrar y "siempre tenían entradas". Es más, indicó que "a veces hacían esperar a otros grupos" para que pasaran ellos, que gestionaban la agencia Daraxatour, una de las dos empresas implicadas en el presunto fraude de venta de entradas y control de accesos en el monumento.
En cuanto al sistema de compensación, al que se aferraron todos los acusados para justificar posibles desfases en el número de personas de los grupos y las establecidas en los billetes, la agente manifestó que lo normal era que no se compensara. "A veces entraban grupos con más personas y decían que luego ya se arreglaba con la compensación, pero pasaban las horas, te ibas y nada".
Asimismo, dijo haber comprobado, mientras cumplía su misión de incógnito en la agencia Granada Online, que en el recinto existían unas dependencias para los porteros en las que Francisco C.J. -que eran quienes según ella más frecuentaban los accesos al recinto- "entraba de manera muy normal", mientras que en su caso trató de pasar una vez sin éxito. Algunas de las preguntas de la defensa del principal acusado giraron sobre su conocimiento de la normativa. Ella aclaró que sabía que los grupos no podían superar las 30 personas y que no podían entrar más "de 300 personas cada media hora", y que "no se podían usar entradas individuales para grupos". Hubo una segunda policía que también se infiltró dos meses en el recinto y que también declaró ayer. En su caso, según las fuentes consultadas, realizó conteos de los visitantes.
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