IDEAL JAEN
EL PARTE GUERRA DE LOS MESES DE ACEITUNAS
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Los jornaleros pagan el esfuerzo de una cosecha sin parones | La cifra de enfermedades musculoesqueléticas se incrementa un 30% en el sector agrícola durante los tres meses de la aceituna
Felicidad generalizada por las primeras lluvias del invierno. Sin
duda, el mejor regalo de los Reyes Magos para una provincia cuya
economía depende, en gran medida, del agua. Alegría para los aceituneros
y alegría también para los jornaleros que, debido a la ausencia de
precipitaciones, han trabajado a destajo durante dos meses largos. Un
esfuerzo continuo, día tras día, que deja secuelas en los cuerpos. Según
estimaciones sindicales, la incidencia de las enfermedades
musculoesqueléticas se incrementa un treinta por ciento en el sector
agrícola respecto al resto del año, un porcentaje que muy posiblemente
se habrá quedado corto en esta campaña que, poco a poco, llega a su fin
-la faena ya se concentra en las explotaciones más grandes-. Y es que ha
habido fincas donde sólo se ha parado un par de jornadas, Navidad y Año
Nuevo. Aunque también es cierto que en otras también se tuvo que
interrumpir la actividad por el fuerte agarre del fruto a la rama
-consecuencia del estrés hídrico- y por el daño que estaba haciendo la
vibración sobre los olivos.
La cuestión es que los trabajadores han tenido que emplearse muy a fondo y de manera continuada. La secretaria de Salud Laboral de Comisiones Obreras, Isabel Delgado, comenta que los movimientos repetitivos que implica el uso de vareadoras terminan sobrecargando tanto la espalda como los hombros, «por lo que cabe la posibilidad de que se desarrollen patologías como la tendinitis o que, debido a los grandes requerimientos físicos, se agraven trastornas ya existentes». Lo mismos peligros acarrean otras tareas como tirar de los fardos, cargar con los capachos o el manejo de aparatos que transmiten vibraciones. «Esto ocurre siempre durante la recolección, pero esta vez se puede notar más por la falta de descanso», señala Isabel Delgado, quien también advierte del impacto sobre el sistema auditivo del ruido que hace la maquinaria. «Es fundamental llevar protecciones porque se ha demostrado que no llevarlas, reduce la capacidad auditiva», explica.
Por todo ello, Isabel Delgado aboga por un celo mucho mayor en las medidas preventivas y recuerda que las plantaciones agrícolas deben tener planes sobre esta materia como en cualquier otra empresa. Y agrega que en muchos casos los males aparecen con los años. Así, se ha observado que muchas mujeres jornaleras, cuya ocupación consistía básicamente en recoger desde el suelo, presentan ahora cuadros reumatoides o de artrosis debido al contacto de las rodillas con la tierra húmeda durante muchos años. «En el campo no se está haciendo vigilancia de la salud laboral», concluye Delgado.
Antonio Marcos ha señalado que la expectativa es que los trabajadores sí superen los treinta y cinco jornales que habilitan para el cobro del subsidio agrario (420 euros mensuales durante un máximo de seis meses), aunque aclara que hay mucha gente que no ha encontrado tajo y que no llegará a ese límite de treinta y cinco, «sobre todo mujeres, a las que se les soslaya frente a los varones, aunque se ha demostrado que están tanto o más capacitadas para acometer cualquier tipo de funciones».
La cuestión es que los trabajadores han tenido que emplearse muy a fondo y de manera continuada. La secretaria de Salud Laboral de Comisiones Obreras, Isabel Delgado, comenta que los movimientos repetitivos que implica el uso de vareadoras terminan sobrecargando tanto la espalda como los hombros, «por lo que cabe la posibilidad de que se desarrollen patologías como la tendinitis o que, debido a los grandes requerimientos físicos, se agraven trastornas ya existentes». Lo mismos peligros acarrean otras tareas como tirar de los fardos, cargar con los capachos o el manejo de aparatos que transmiten vibraciones. «Esto ocurre siempre durante la recolección, pero esta vez se puede notar más por la falta de descanso», señala Isabel Delgado, quien también advierte del impacto sobre el sistema auditivo del ruido que hace la maquinaria. «Es fundamental llevar protecciones porque se ha demostrado que no llevarlas, reduce la capacidad auditiva», explica.
Por todo ello, Isabel Delgado aboga por un celo mucho mayor en las medidas preventivas y recuerda que las plantaciones agrícolas deben tener planes sobre esta materia como en cualquier otra empresa. Y agrega que en muchos casos los males aparecen con los años. Así, se ha observado que muchas mujeres jornaleras, cuya ocupación consistía básicamente en recoger desde el suelo, presentan ahora cuadros reumatoides o de artrosis debido al contacto de las rodillas con la tierra húmeda durante muchos años. «En el campo no se está haciendo vigilancia de la salud laboral», concluye Delgado.
Un cosecha muy exigente
El secretario de la Federación Agroalimentaria de UGT-Jaén, Antonio
Marcos, señala que, en efecto, está siendo una cosecha muy exigente para
los temporeros «porque prácticamente no han parado». Lo normal es que
las cuadrillas se incorporen entre las ocho y media y las nueve de la
mañana en función del frío. Posteriormente suelen detenerse unos diez
minutos, entre las doce y las doce y media, para refrescarse. Y se
reenganchan hasta la hora del almuerzo. Después del bocadillo, ya del
tirón hasta la finalización de la jornada. Estamos hablando de en torno a
seis o siete horas, en función de si la norma es el convenio o la labor
se desarrolla a destajo -en este caso se pueden superar incluso las
siete horas-. Y así, sin solución de continuidad, desde prácticamente
mediados de noviembre.Antonio Marcos ha señalado que la expectativa es que los trabajadores sí superen los treinta y cinco jornales que habilitan para el cobro del subsidio agrario (420 euros mensuales durante un máximo de seis meses), aunque aclara que hay mucha gente que no ha encontrado tajo y que no llegará a ese límite de treinta y cinco, «sobre todo mujeres, a las que se les soslaya frente a los varones, aunque se ha demostrado que están tanto o más capacitadas para acometer cualquier tipo de funciones».
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