LA POLICIA CIENTIFICA ESCLARECE MAS 200 HECHOS DELICTIVOS EN UN AÑO, MUCHOS GLORIAS AL ADN IDEAL ALMERIA
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Esta brigada realizó durante 2014 más de 1.300 inspecciones oculares, la mayoría en lugares donde se habían cometido «robos con fuerza»
«Toda acción humana ejercida sobre un objeto o una persona siempre
deja un rastro». Así lo estableció en su Principio de la Transferencia
el criminalista francés Edmond Locard en 1920 y en él se basa la
metodología de trabajo de la Policía Científica. «Identificar y analizar
esos rastros» es el quehacer diario de los agentes que componen la
brigada de la Policía Científica de la Comisaría Provincial de Almería.
Durante el pasado año, los agentes de este grupo de la Policía Nacional lograron esclarecer más de 200 asuntos o hechos delictivos entre Almería capital y El Ejido, ámbitos de actuación del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en la provincia.
El trabajo de este departamento policial es determinante, «pero siempre se apoya en la labor de otras brigadas que componen la Comisaría», aclara el inspector jefe de grupo de la Científica a la hora de resaltar que la resolución de casos «es un éxito colectivo, de todos los agentes que componen el CNP».
La Policía Científica realizó durante el pasado año más de 1.300 inspecciones oculares, la mayoría en lugares donde se habían cometido «robos con fuerza en el interior de viviendas, establecimientos y vehículos», explica el agente.
Las pruebas de lofoscopia -ciencia que estudia los dibujos que forman las crestas y surcos paipales de las yemas de los dedos, de las palmas de las manos y plantas de los pies- permitieron el pasado año a los agentes de la Policía Nacional dar con el paradero de casi un centenar de delincuentes en territorio almeriense.
La recogida de indicios permitió a la Científica dar, por ejemplo, con un individuo de 35 años de edad y de nacionalidad española, que en diciembre del pasado año saqueó tres viviendas de la barriada capitalina de Retamar. Asimismo, el trabajo de los agentes de esta brigada permitió imputar a un joven la comisión de tres asaltos en viviendas de El Ejido gracias al análisis de pisada de las zapatillas que portaba en el momento que perpetró los robos.
Las técnicas empleadas por la Policía Científica también lograron localizar a uno de los tres presuntos responsables que estafaron 500.000 euros a un conocido empresario ejidense con un plan en el que uno de ellos simulaba ser un aristócrata con «una enorme fortuna». Las indagaciones del grupo policial consiguieron destapar a la banda, cuyo miembros fueron juzgados hace apenas un mes en la Audiencia Provincial.
Prueba de ello es la prueba de ADN. Una ciencia que ha supuesto «un antes y un después» para la lucha contra la delincuencia. Y es que si las pruebas oculares son importantes, más lo es la posibilidad de obtener el perfil genético de los malhechores.
Según indica el jefe de Grupo de Policía Científica, el pasado año se detuvieron a 35 personas tras ser identificados a través del ADN. El agente señala que la mayoría de estas identificaciones se realizaron tras estudiar escenarios donde se habían cometido robos con fuerza.
Pero no cabe duda que unas simples células pueden servir para ponerle nombre y apellidos a un asesino, un violador o un terrorista, es decir, para esclarecer los delitos más graves. Sirva de ejemplo que unas horas de trabajo de la Policía Científica permitieron recoger muestras orgánicas y posteriormente identificar al supuesto autor material del asesinato de Natacha P., la mujer de origen ruso de 42 años que fue encontrada en noviembre del pasado año por su hija con evidentes signos de violencia en el interior de la confitería de El Ejido en la que trabajaba.
Asimismo, los agentes de la Policía Nacional se ayudaron de la prueba de ADN para identificar a la víctima de una banda de supuestos narcotraficantes, cuyo cadáver apareció maniatado y calcinado en una vivienda situada en el número 99 de la calle Piscis, en el barrio de Villablanca.
Estas muestras pasan a formar parte del banco nacional de ADN, creado en 2007 y compartida a nivel nacional por Policía Nacional, Guardia Civil y otros cuerpos policiales autonómicos. Cabe recordar que la Ley 10/2007 solo permite incluir en esta base de datos los delitos de especial gravedad y repercusión social, los resultados obtenidos a partir del análisis de las muestras biológicas del sospechoso, detenido o imputado.
El inspector de la Científica de la Comisaría Provincial recuerda que esta normativa contiene una salvaguarda muy especial, que resulta fundamental para eliminar toda vulneración del derecho a la intimidad, puesto que sólo podrán ser inscritos aquellos perfiles de ADN que sean reveladores, exclusivamente, de la identidad del sujeto -la misma que ofrece una huella dactilar- y del sexo, pero, en ningún caso, los de naturaleza codificante que permitan revelar cualquier otro dato genético.
El banco de ADN permitió en 2013 a los agentes de la Policía Científica esclarecer una violación ocurrida tres años antes en El Ejido. Agentes de la Brigada de la Policía Judicial de la Comisaría ejidense detuvieron a un hombre de 44 años, identificado como S. I. y de nacionalidad marroquí, que presuntamente violó a una joven con discapacidad intelectual en mayo de 2010. La investigación sobre los hechos permanecía abierta tres años más tarde, sin haber obtenido un resultado óptimo.
La identificación no fue posible hasta la incorporación de nuevos perfiles genéticos a la base de datos, hasta que el detenido fue arrestado por otro hecho delictivo por un robo con fuerza. Su ADN resultó coincidente con el tejido genético que fue recogido a la mujer tras sufrir la agresión.
Durante el pasado año, los agentes de este grupo de la Policía Nacional lograron esclarecer más de 200 asuntos o hechos delictivos entre Almería capital y El Ejido, ámbitos de actuación del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en la provincia.
El trabajo de este departamento policial es determinante, «pero siempre se apoya en la labor de otras brigadas que componen la Comisaría», aclara el inspector jefe de grupo de la Científica a la hora de resaltar que la resolución de casos «es un éxito colectivo, de todos los agentes que componen el CNP».
La Policía Científica realizó durante el pasado año más de 1.300 inspecciones oculares, la mayoría en lugares donde se habían cometido «robos con fuerza en el interior de viviendas, establecimientos y vehículos», explica el agente.
Las pruebas de lofoscopia -ciencia que estudia los dibujos que forman las crestas y surcos paipales de las yemas de los dedos, de las palmas de las manos y plantas de los pies- permitieron el pasado año a los agentes de la Policía Nacional dar con el paradero de casi un centenar de delincuentes en territorio almeriense.
La recogida de indicios permitió a la Científica dar, por ejemplo, con un individuo de 35 años de edad y de nacionalidad española, que en diciembre del pasado año saqueó tres viviendas de la barriada capitalina de Retamar. Asimismo, el trabajo de los agentes de esta brigada permitió imputar a un joven la comisión de tres asaltos en viviendas de El Ejido gracias al análisis de pisada de las zapatillas que portaba en el momento que perpetró los robos.
Las técnicas empleadas por la Policía Científica también lograron localizar a uno de los tres presuntos responsables que estafaron 500.000 euros a un conocido empresario ejidense con un plan en el que uno de ellos simulaba ser un aristócrata con «una enorme fortuna». Las indagaciones del grupo policial consiguieron destapar a la banda, cuyo miembros fueron juzgados hace apenas un mes en la Audiencia Provincial.
Prueba de ADN
No queda duda alguna de que si este tipo de medios para luchar contra
la delincuencia están al servicio de la Policía es porque los dedicados
al delito cada vez son más profesionales. Así lo reconoce el jefe de
Grupo de la Policía Científica en Almería, quien aclara que la
tecnología y el trabajo policial evoluciona «igual de rápido que los
hechos delictivos».Prueba de ello es la prueba de ADN. Una ciencia que ha supuesto «un antes y un después» para la lucha contra la delincuencia. Y es que si las pruebas oculares son importantes, más lo es la posibilidad de obtener el perfil genético de los malhechores.
Según indica el jefe de Grupo de Policía Científica, el pasado año se detuvieron a 35 personas tras ser identificados a través del ADN. El agente señala que la mayoría de estas identificaciones se realizaron tras estudiar escenarios donde se habían cometido robos con fuerza.
Pero no cabe duda que unas simples células pueden servir para ponerle nombre y apellidos a un asesino, un violador o un terrorista, es decir, para esclarecer los delitos más graves. Sirva de ejemplo que unas horas de trabajo de la Policía Científica permitieron recoger muestras orgánicas y posteriormente identificar al supuesto autor material del asesinato de Natacha P., la mujer de origen ruso de 42 años que fue encontrada en noviembre del pasado año por su hija con evidentes signos de violencia en el interior de la confitería de El Ejido en la que trabajaba.
Asimismo, los agentes de la Policía Nacional se ayudaron de la prueba de ADN para identificar a la víctima de una banda de supuestos narcotraficantes, cuyo cadáver apareció maniatado y calcinado en una vivienda situada en el número 99 de la calle Piscis, en el barrio de Villablanca.
Banco genético
El inspector jefe de grupo de la Policía Científica explica que la
apertura en julio de 2010 del laboratorio de Policía Científica de
Granada, del que dependen las comisarías de Almería y Jaén, «ha
permitido acelerar las investigaciones de manera notable». Antes de la
apertura de este laboratorio, las pruebas de ADN se remitían a Madrid y
sus resultados podían demorarse de un mes a un año en función de su
urgencia, «ahora se logran en un plazo de 10 a 15 días», aclara el
agente, quien indica que «todas las semanas» se envían pruebas de ADN
para su cotejo.Estas muestras pasan a formar parte del banco nacional de ADN, creado en 2007 y compartida a nivel nacional por Policía Nacional, Guardia Civil y otros cuerpos policiales autonómicos. Cabe recordar que la Ley 10/2007 solo permite incluir en esta base de datos los delitos de especial gravedad y repercusión social, los resultados obtenidos a partir del análisis de las muestras biológicas del sospechoso, detenido o imputado.
El inspector de la Científica de la Comisaría Provincial recuerda que esta normativa contiene una salvaguarda muy especial, que resulta fundamental para eliminar toda vulneración del derecho a la intimidad, puesto que sólo podrán ser inscritos aquellos perfiles de ADN que sean reveladores, exclusivamente, de la identidad del sujeto -la misma que ofrece una huella dactilar- y del sexo, pero, en ningún caso, los de naturaleza codificante que permitan revelar cualquier otro dato genético.
El banco de ADN permitió en 2013 a los agentes de la Policía Científica esclarecer una violación ocurrida tres años antes en El Ejido. Agentes de la Brigada de la Policía Judicial de la Comisaría ejidense detuvieron a un hombre de 44 años, identificado como S. I. y de nacionalidad marroquí, que presuntamente violó a una joven con discapacidad intelectual en mayo de 2010. La investigación sobre los hechos permanecía abierta tres años más tarde, sin haber obtenido un resultado óptimo.
La identificación no fue posible hasta la incorporación de nuevos perfiles genéticos a la base de datos, hasta que el detenido fue arrestado por otro hecho delictivo por un robo con fuerza. Su ADN resultó coincidente con el tejido genético que fue recogido a la mujer tras sufrir la agresión.
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