ZONA AZUL, VECINOS NEGROS
Al barrio de los Doctores se unen las vías aledañas a la Biblioteca de Andalucía Cuando termine el plan, la ciudad tendrá mil plazas más de aparcamientos de pago
ANA GONZÁLEZ VERA | ACTUALIZADO 05.04.2013 - 01:00
A los conductores que transitan por la calle Pintor López Mezquita, Martínez de la Rosa, Pintor Velázquez y calle Sol les ha cambiado el color. El azul que tiñe ahora las calles los ha puesto negros de indignación. Ya no podrán aparcar en el céntrico barrio (junto a la Biblioteca de Andalucía) sin pasar antes por caja, o mejor dicho, por el parquímetro. A razón de 0,55 euros la media hora, 0,90 la hora y 1,80 las dos horas, el Ayuntamiento pretende fomentar la rotación de coches en zonas de saturación viaria.
Cuando termine de implantarse la medida -que ya está en marcha en el barrio de los Doctores, la zona de los hospitales y la esquina de Joaquina Eguaras- habrá 23 nuevas calles pintadas de azul y mil nuevas plazas de aparcamiento de pago. Lo que no está tan claro es si se conseguirá mejorar la movilidad de la ciudad. Los vecinos creen que no. Cuesta encontrar a alguien que no piense que la finalidad de la medida es plenamente recaudatoria y, en ocasiones, desmedidamente injusta. Y sino, lean: En el mes de septiembre Lourdes montó la panadería 'La Tahona de Alfacar'. Le gustó la soleada esquina del local y, como ha trabajado toda su vida entre pan, pensó que era una buena ocasión para iniciar su propio negocio. Pese a que su economía camina sobre un cuerda floja, Lourdes ha puesto todo el esfuerzo en su negocio. En pie desde las 2 de la madrugada, Lourdes abre su panadería a las 7:40 y está frente al negocio hasta pasadas las tres . Paga todos sus impuestos... y más. 200 euros de luz -"yo no sé si el Ayuntamiento se piensa que he montado aquí un Corte Inglés"- 80 euros de basura, el alquiler del local, el IBI... y la zona azul. Hasta ahora Lourdes aparcaba temprano en el barrio, una hora a la que siempre encontraba sitio. Ahora se ha encontrado con que todo el barrio es zona azul y lo que es peor, el Ayuntamiento se niega a darle una tarjeta de residente porque lo que tiene en el barrio es un comercio, no una vivienda.
"No creo que pueda seguir mucho tiempo así. No me quedará más remedio que cerrar", dice preocupada. Lourdes ha hecho cuentas, y no le salen. Como no puede estar entrando y saliendo de la panadería para renovar el ticket de zona azul (ya que no puede dejar el negocio solo) tiene que dejar que le multen. Anular el ticket de la zona ora tiene un coste diario de 6,30 euros así que, a partir de ahora, a sus ya desmedidos gastos tendrá que sumar 200 euros mensuales para aparcar cuando va a trabajar.
"A mí me parece que ya pago bastantes impuestos como para tener que abonar 200 euros mensuales por la zona azul. Tengo la sensación de que me levanto cada día a las dos de la mañana nada más que para darle dinero a otros, porque a mí no me queda nada", dice Lourdes.
En la panadería, Encarna Alcalá compra el pan deprisa. La espera en el coche su amiga Rosa María Lechuga. Mientras una va a recoger a los niños al colegio La Asunción, la otra se queda en el coche vigilante. Hoy el pequeño utilitario invade el paso de cebra así que, whatsapp en mano, las dos mueven los dedos con destreza en el teléfono para comunicarse en cuanto ven aparecer al inspector de la zona ora.
"Está claro que esto es una medida recaudatoria del Ayuntamiento, y que conste que nosotras no nos negamos a pagar. Pero antes podías poner dos tickets y duplicar el tiempo, y ahora ya no se puede hacer", argumenta Encarna Alcalá.
Ciertamente, dando una vuelta por el barrio cuesta encontrar un hueco libre donde aparcar. Gregorio Sánchez lleva 50 años viviendo en el barrio. Siempre había podido estacionar sin problemas, pero hace unos cinco años comenzó a pasar demasiado tiempo al volante dando vueltas, así que decidió comprar una cochera. Con plaza de aparcamiento asegurada, la medida se ve de otra manera. "La decisión tiene una parte positiva y otra negativa. Se van a mover más coches, pero yo creo que el afán recaudatorio está claro", apunta el vecino. La única calle de la manzana que, de momento, ha quedado de libre aparcamiento es Gregorio Espín, "lo que hará que en esta calle se den tortas por aparcar. Seguro que veremos coche aparcados aquí durante meses", opina.
Francisco Aguado también ha dado unas cuentas vueltas para poder aparcar. Al final lo ha conseguido. Por si se le olvida, el Ayuntamiento le dejó el miércoles en el parabrisas un folleto con el nuevo mapa de la zona azul. Como es autónomo, Francisco tiene tarjeta de carga y descarga, aunque solo le sirve hasta las once de la mañana. Pasado este tiempo, le toca pagar. Por más que lee las justificaciones del Ayuntamiento en el folleto ("Con las nuevas zonas ampliamos y mejoramos la movilidad en Granada"), no entiende los beneficios de la medida. "Si quieren mejorar la movilidad en la ciudad que pongan dos agentes en la rotonda de Méndez Núñez, por ejemplo".
"¿Cómo va la mañana?", le preguntamos a uno de los controladores. "Demasiado tranquila. No he conseguido pillar a nadie sin ticket para multarlo", dice. ¿Afán recaudatorio o beneficio para el tráfico?.
Cuando termine de implantarse la medida -que ya está en marcha en el barrio de los Doctores, la zona de los hospitales y la esquina de Joaquina Eguaras- habrá 23 nuevas calles pintadas de azul y mil nuevas plazas de aparcamiento de pago. Lo que no está tan claro es si se conseguirá mejorar la movilidad de la ciudad. Los vecinos creen que no. Cuesta encontrar a alguien que no piense que la finalidad de la medida es plenamente recaudatoria y, en ocasiones, desmedidamente injusta. Y sino, lean: En el mes de septiembre Lourdes montó la panadería 'La Tahona de Alfacar'. Le gustó la soleada esquina del local y, como ha trabajado toda su vida entre pan, pensó que era una buena ocasión para iniciar su propio negocio. Pese a que su economía camina sobre un cuerda floja, Lourdes ha puesto todo el esfuerzo en su negocio. En pie desde las 2 de la madrugada, Lourdes abre su panadería a las 7:40 y está frente al negocio hasta pasadas las tres . Paga todos sus impuestos... y más. 200 euros de luz -"yo no sé si el Ayuntamiento se piensa que he montado aquí un Corte Inglés"- 80 euros de basura, el alquiler del local, el IBI... y la zona azul. Hasta ahora Lourdes aparcaba temprano en el barrio, una hora a la que siempre encontraba sitio. Ahora se ha encontrado con que todo el barrio es zona azul y lo que es peor, el Ayuntamiento se niega a darle una tarjeta de residente porque lo que tiene en el barrio es un comercio, no una vivienda.
"No creo que pueda seguir mucho tiempo así. No me quedará más remedio que cerrar", dice preocupada. Lourdes ha hecho cuentas, y no le salen. Como no puede estar entrando y saliendo de la panadería para renovar el ticket de zona azul (ya que no puede dejar el negocio solo) tiene que dejar que le multen. Anular el ticket de la zona ora tiene un coste diario de 6,30 euros así que, a partir de ahora, a sus ya desmedidos gastos tendrá que sumar 200 euros mensuales para aparcar cuando va a trabajar.
"A mí me parece que ya pago bastantes impuestos como para tener que abonar 200 euros mensuales por la zona azul. Tengo la sensación de que me levanto cada día a las dos de la mañana nada más que para darle dinero a otros, porque a mí no me queda nada", dice Lourdes.
En la panadería, Encarna Alcalá compra el pan deprisa. La espera en el coche su amiga Rosa María Lechuga. Mientras una va a recoger a los niños al colegio La Asunción, la otra se queda en el coche vigilante. Hoy el pequeño utilitario invade el paso de cebra así que, whatsapp en mano, las dos mueven los dedos con destreza en el teléfono para comunicarse en cuanto ven aparecer al inspector de la zona ora.
"Está claro que esto es una medida recaudatoria del Ayuntamiento, y que conste que nosotras no nos negamos a pagar. Pero antes podías poner dos tickets y duplicar el tiempo, y ahora ya no se puede hacer", argumenta Encarna Alcalá.
Ciertamente, dando una vuelta por el barrio cuesta encontrar un hueco libre donde aparcar. Gregorio Sánchez lleva 50 años viviendo en el barrio. Siempre había podido estacionar sin problemas, pero hace unos cinco años comenzó a pasar demasiado tiempo al volante dando vueltas, así que decidió comprar una cochera. Con plaza de aparcamiento asegurada, la medida se ve de otra manera. "La decisión tiene una parte positiva y otra negativa. Se van a mover más coches, pero yo creo que el afán recaudatorio está claro", apunta el vecino. La única calle de la manzana que, de momento, ha quedado de libre aparcamiento es Gregorio Espín, "lo que hará que en esta calle se den tortas por aparcar. Seguro que veremos coche aparcados aquí durante meses", opina.
Francisco Aguado también ha dado unas cuentas vueltas para poder aparcar. Al final lo ha conseguido. Por si se le olvida, el Ayuntamiento le dejó el miércoles en el parabrisas un folleto con el nuevo mapa de la zona azul. Como es autónomo, Francisco tiene tarjeta de carga y descarga, aunque solo le sirve hasta las once de la mañana. Pasado este tiempo, le toca pagar. Por más que lee las justificaciones del Ayuntamiento en el folleto ("Con las nuevas zonas ampliamos y mejoramos la movilidad en Granada"), no entiende los beneficios de la medida. "Si quieren mejorar la movilidad en la ciudad que pongan dos agentes en la rotonda de Méndez Núñez, por ejemplo".
"¿Cómo va la mañana?", le preguntamos a uno de los controladores. "Demasiado tranquila. No he conseguido pillar a nadie sin ticket para multarlo", dice. ¿Afán recaudatorio o beneficio para el tráfico?.
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