EL VIENTO RETRASA EL VIAJE PRENUPCIAL DE MILES DE AVES
LA VERDAD
El cambio climático marca la campaña de Anse de anillamiento de especies que se dirigen a Europa para reproducirse
Este promontorio en el Mediterráneo, que fue refugio de piratas, es parada y fonda de numerosas especies. «El pasado año registramos más de 60 especies distintas, sobre todo pequeñas aves insectívoras, petirrojos, colirrojos, papamoscas, que en el invierno de Europa no encuentran alimento y vuelven al sur», señala Sallent.
Los biólogos de Anse, que actúan como unos controladores aéreos de la naturaleza, han detectado este año un «retraso en la llegada de las aves; de momento hemos capturado y anillado unas 200, y otros años por estas fechas ya habíamos cogido muchas más. Todo depende de la meteorología», indica el experto. Aún necesitan los datos de varios años de campaña para determinar si el cambio climático está alterando este impulso viajero. Esta campaña cuenta con la colaboración de la Dirección General de Medio Ambiente.
Después de 12 campañas de anillamiento en isla Grosa, seis de ellas durante las migraciones prenupciales -en primavera- y cinco durante las postnupciales, en otoño, los voluntarios de Anse conocen ya el comportamiento de las aves. Saben que la primera oleada de aves está compuesta de machos y, más tarde, llegan las hembras. «Es porque van a reproducirse en Europa y los machos emigran antes que las hembras porque tienen que llegar y defender un territorio para después aparearse», explica Sallent.
En mitad de la ruta migratoria, algunas aves se quedan en las lagunas costeras murcianas. «Es uno de los síntomas del cambio climático, ya que cada vez se quedan más al norte porque los inviernos son cálidos aquí», lo que hace que una parte no llegue al sur después del otoño.
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