Martínez reconoce que los procesos se complicaban en exceso y que esta será una forma de "ayudar" a los matrimonios
El pasado 8 de septiembre el Papa Francisco sorprendió al mundo
entero reformando por decreto el proceso de nulidad del matrimonio
católico. Bergoglio emitió un motu proprio en el que, entre otros
asuntos, disponía que el proceso tenía que ser breve y gratuito. Una
revolución si se tiene en cuenta que el actual procedimiento de nulidad
matrimonial a través del tribunal eclesiástico de la Rota tiene una
antigüedad de 300 años y permanecía casi inamovible haciéndose, en
palabras del propio Papa, lento y pesado.
La noticia ha llegado a las distintas diócesis -que ganan protagonismo en los futuros procesos de nulidad- con diferentes reacciones. Mientras hay obispos, como el de Córdoba, que han mostrado sus reticencias, en el caso de Granada, el propio arzobispo, Francisco Javier Martínez, ya ha dicho que apoya el cambio y que lo aplicará de inmediato en la diócesis. No en vano, con el cambio dictado por el Papa, los obispos reciben la potestad de juzgar los casos de nulidad más evidentes agilizando mucho el proceso. La entrada en vigor de los mismos será el 8 de diciembre.
En una de sus últimas homilías, el arzobispo de Granada habló del motu proprio del Papa, "es decir, una cosa que es iniciativa suya aunque lo ha hecho consultando a expertos y a otras personas, simplificando decisivamente y de manera muy importante los procesos de nulidad. Algo por lo que yo no puedo mas que dar muchísimas gracias a Dios porque el Santo Padre haya tomado esta iniciativa".
Según Martínez, esos procesos de nulidad "a veces se complicaban" en exceso. "Yo conozco casos de personas que han estado diez años, catorce años, esperando una nulidad. También, a veces, no os creáis que sólo por dificultades propias del ejercicio de la justicia o del funcionamiento de los tribunales; también por intereses de alguna de las partes. Cuando un matrimonio está muy roto es una guerra a muerte, y en esa guerra a muerte se puede usar de todo", dijo el prelado en su homilía del 13 de septiembre.
Así, anunció con rotundidad: "aplicaré lo antes posible, inmediatamente, el Motu Proprio del Santo Padre en lo que respecta a la Diócesis de Granada, y encantado además de hacerlo y de poder ayudar de manera eficaz a los matrimonios, que habría que ayudarles antes de que estén en esa situación". De hecho, explicó que "cuando acuden al Tribunal Eclesiástico normalmente la situación está tan herida que lo que hay que hacer es casi cuidados paliativos, no realmente una ayuda". Y según su opinión, hay que ayudarles antes.
Con todo, dijo que hay "una serie de problemas graves vinculados al hecho del matrimonio" y dijo que es "una pandemia" el hecho de que, según las estadísticas, en España se rompe un matrimonio cada cinco minutos. Martínez habló también de la "mundanización" del rito del matrimonio. "Me decía un sacerdote que cuantas más pamelas ve en una boda, menos cree en esa boda. Y es verdad, cuanta más parafernalia exterior hay en la boda, a veces menos consistencia tiene la boda misma".
La noticia ha llegado a las distintas diócesis -que ganan protagonismo en los futuros procesos de nulidad- con diferentes reacciones. Mientras hay obispos, como el de Córdoba, que han mostrado sus reticencias, en el caso de Granada, el propio arzobispo, Francisco Javier Martínez, ya ha dicho que apoya el cambio y que lo aplicará de inmediato en la diócesis. No en vano, con el cambio dictado por el Papa, los obispos reciben la potestad de juzgar los casos de nulidad más evidentes agilizando mucho el proceso. La entrada en vigor de los mismos será el 8 de diciembre.
En una de sus últimas homilías, el arzobispo de Granada habló del motu proprio del Papa, "es decir, una cosa que es iniciativa suya aunque lo ha hecho consultando a expertos y a otras personas, simplificando decisivamente y de manera muy importante los procesos de nulidad. Algo por lo que yo no puedo mas que dar muchísimas gracias a Dios porque el Santo Padre haya tomado esta iniciativa".
Según Martínez, esos procesos de nulidad "a veces se complicaban" en exceso. "Yo conozco casos de personas que han estado diez años, catorce años, esperando una nulidad. También, a veces, no os creáis que sólo por dificultades propias del ejercicio de la justicia o del funcionamiento de los tribunales; también por intereses de alguna de las partes. Cuando un matrimonio está muy roto es una guerra a muerte, y en esa guerra a muerte se puede usar de todo", dijo el prelado en su homilía del 13 de septiembre.
Así, anunció con rotundidad: "aplicaré lo antes posible, inmediatamente, el Motu Proprio del Santo Padre en lo que respecta a la Diócesis de Granada, y encantado además de hacerlo y de poder ayudar de manera eficaz a los matrimonios, que habría que ayudarles antes de que estén en esa situación". De hecho, explicó que "cuando acuden al Tribunal Eclesiástico normalmente la situación está tan herida que lo que hay que hacer es casi cuidados paliativos, no realmente una ayuda". Y según su opinión, hay que ayudarles antes.
Con todo, dijo que hay "una serie de problemas graves vinculados al hecho del matrimonio" y dijo que es "una pandemia" el hecho de que, según las estadísticas, en España se rompe un matrimonio cada cinco minutos. Martínez habló también de la "mundanización" del rito del matrimonio. "Me decía un sacerdote que cuantas más pamelas ve en una boda, menos cree en esa boda. Y es verdad, cuanta más parafernalia exterior hay en la boda, a veces menos consistencia tiene la boda misma".
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