LA VENTA ILEGALES DE ALIMENTOS EN EL VALLE SE MULTIPLICA CASI POR TRES DEBIDOS A LA CRISIS
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Fruta, verdura, huevos, pan, bollería y otros productos se ofrecen sin garantía sanitaria y a precios que llegan hasta un 50% menos que en las tiendas
La Policía Local de Granada es la que se encarga de perseguir esta actividad ilícita en la capital, puesto que las competencias en la materia son municipales. Los datos con que cuenta la unidad que se dedica a estos controles son reveladores de la evolución al alza del fenómeno. Si el pasado año se realizaron 795 incautaciones de todo tipo de productos alimentarios entre enero y septiembre, en el presente ejercicio y durante idéntico periodo de tiempo suman ya un total de 2.790. Es decir, el incremento es más que notable, puesto que supone un 251%.
En cada intervención, los agentes que actúan solicitan al vendedor que acredite los permisos municipales para vender en la vía pública así como la procedencia y registro sanitario de los alimentos que ofrece al público. Como es comprensible dados los casos de que se trata, nadie cumple ni con uno de los preceptos ni con los otros.
Una vez que los agentes comprueban la situación descrita, proceden a la incautación de la mercancía, avisan al veterinario municipal de turno y si este certifica que pese a todo esos productos son aptos para el consumo, se reparten entre los centros benéficos. En caso contrario se llevan a sitios específicos para su destrucción inmediata.
De todo
Aunque lo habitual suele ser que quienes venden alimentos en la vía
pública ofrezcan por lo general frutas y hortalizas frescas, lo cierto
es que se pueden encontrar muchos otros. El pan es un clásico. Pequeñas
furgonetas procedentes de distintos puntos de la provincia, abren sus
puertas y venden con total impunidad desde barras a hogazas o roscas. Y
lo que es más grave aún, incluso bollería que puede estar bañada de
chocolate o contener 'cabello de ángel' o crema pastelera, que son
añadidos muy sensibles a la contaminación bacteriana al no ir albergados
en vehículos climatizados, sino a una temperatura muy superior incluso a
la exterior.Al margen del pan, podemos encontrar desde castañas -ahora que es la época del año en que se cuenta con este producto- a huevos, higos chumbos e incluso pescado, que se supone que es fresco o al menos así lo explicitan los vendedores. Este último producto no suele ofrecerse en la capital granadina, pero sí en localidades como Castell de Ferro, Motril, Salobreña o Almuñécar porque tienen cerca el suministro y sus desplazamientos son de pocos kilómetros, con lo que dificultan la posibilidad de que se les intervenga la mercancía y se les sancione.
Por lo que respecta a las zonas elegidas para ofrecer unos alimentos u otros, en el caso de la ciudad de Granada suelen tener dos patrones muy concretos, según la información facilitada por la Policía Local. De un lado, la movilidad de quienes ofrecen estas mercancías en calles o plazas, pues cambian de sitio para evitar los controles. De otro, la apuesta cada vez mayor por las carreteras de acceso a la ciudad en detrimento de los mercadillos, pues estos están cada vez más controlados y con pocos espacios para nuevos inquilinos sin que levanten sospecha.
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